Iglesia Familiar de Restauración: IFRAN Bogotá Norte
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Introducción

La Iglesia tradicional por varios siglos ha venido enseñando un concepto erróneo sobre la santidad, el cual está totalmente apartado de la verdad Bíblica, considerando que para que alguien sea santo debe haber vivido una vida de consagración y después de que muere se empiezan a manifestar milagros y sanidades en su nombre y el sumo pontífice le hace una ceremonia religiosa en Roma, llamada canonización y se constituye en otro santo más del montón.

De hecho, hace solamente unos días que el médico venezolano José Gregorio Hernández, quien vivió hace un siglo, fue canonizado. Es decir que la iglesia tradicional lo incluyó en el grupo de divinidades a las que sus creyentes le pueden pedir milagros…pero lo que es más cuestionable en este ejemplo es que en las últimas décadas han establecido casas de santería y espiritismo donde invocan el espíritu de este hombre para que haga supuestos milagros.

Sin embargo, en la iglesia cristiana también se percibe que por este tiempo el concepto de santidad anda envolatado ya que los creyentes buscan más acomodar la Biblia a su manera de vivir sabiendo que lo correcto es acomodar nuestro estilo de vida a lo que dice la Palabra de Dios. 

Hace un poco más de 5 siglos se dio la reforma protestante cuando Martin Lutero publicó las 95 tesis en la puerta del templo de Wittenberg Alemania, por causa de la corrupción moral, la desviación doctrinal y la mercadería, que se metieron en la iglesia. 

Sin embargo, el ambiente espiritual y la doctrina que se promueve actualmente en muchas iglesias deja claramente la sensación de que necesitamos una nueva reforma que confronte y rescate los principios doctrinales echando cimientos y fundamentos única y exclusivamente en la verdad Bíblica.

Así rápidamente como abrebocas de la disertación de hoy, tengo que decir que “santo” significa apartado o separado para Dios; y que la Biblia en el Nuevo testamento llama a los cristianos santos, más específicamente el apóstol Pablo en sus cartas a las iglesias de Éfeso, Colosenses y Corintios los saluda: “santos y fieles hermanos en Cristo”.

Santo no es una estatua de metal, de madera o de yeso… La Palabra de Dios afirma que santo eres tú que has creído en Jesucristo.

De este modo invitó a los santos hijos de Dios que están aquí conmigo a que basados en la Palabra de Dios, analicemos el verdadero significado de la palabra santidad y así mismo asumamos el compromiso de poner por obra la enseñanza que sea expuesta hoy, tal cual como fue la exhortación que recibimos en la última predicación del Pastor César Muñoz “ sean hacedores de la Palabra y no tan solo oidores”; si es que realmente queremos ser personas íntegras que con nuestro estilo de vida obedecemos el evangelio del Señor Jesucristo.

El propósito de la santidad de un hijo de Dios es vivir en comunión con Dios en todo momento y circunstancia

1ª Pedro 1:13-16

    • LA FUENTE DE LA SANTIDAD 

    Dios es el único santo y fuente de toda santidad. Esto significa que Él es completamente puro, perfecto, incomparable, distinto de toda la creación y separado del pecado.

    Ser santo es su esencia y quizá esta es la característica que más se resalta del carácter de Dios.

    La santidad de Dios se puede observar en toda acción divina y comprende su dedicación hacia todo lo que es bueno, pero también su rechazo total a todo lo que es maldad.

    En pocas palabras ¡Dios es la santidad! y esa es la razón por la cual él es el único digno y centro de toda adoración, honra, exaltación y alabanza. 

    En Isaías 6:3 leemos que los coros celestiales cantan santo, santo, santo. 

    En Salmos 22:3 encontramos una exaltación a la santidad de Dios y denota la idea de que él se manifiesta en las alabanzas de su pueblo.

    El capítulo 148 del libro de Salmos es un llamado universal a que toda la creación alabe a Dios.

    Y Apocalipsis 5:13 dice: “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”.

    Un día toda la creación tendrá que postrarse en adoración delante de Dios creador ya que la adoración en espíritu y en verdad es el propósito divino.

    ¿Así o más claro? … ¿Será que hasta aquí hemos recibido una exhortación a realmente adorar y alabar a Dios?

    • EL SENTIDO DE LA SANTIDAD EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

    Cuando el apóstol Pedro hace el llamado así: “pues las escrituras dicen sean santos porque yo soy santo“…las escrituras dicen, se refiere al libro de Levítico y allí encontramos que desde el capítulo 11 hasta el capítulo 20 cinco veces Dios llama a su pueblo a la santidad.

    La santidad tenía relación con un procedimiento de santificación que se lograba por medio de actos ceremoniales, contenidos en el libro de Levítico.

    En el Antiguo Testamento existían lugares santos; a Moisés le dijo Dios en el monte Horeb: “quita el calzado de tus pies porque la tierra que pisas es santa”. En el tabernáculo y luego en el templo: estaba el lugar santo y santísimo.

    En el Antiguo Testamento existían objetos santos: por ejemplo, el arca de la alianza, las vestiduras de los sacerdotes, el aceite de la unción.

     En el Antiguo Testamento la semana tuvo un día santo. Dios bendijo y santificó el día séptimo porque en él descansó de toda la obra que había hecho en la creación.

    Pero lo más importante es que Dios quiso que su pueblo Israel fuera santo, porque él tenía un propósito redentor y para cumplir la promesa dada a Abraham: por medio de él serían benditas todas las naciones de la tierra. Israel debía servir como una nación modelo, reflejando las leyes divinas para que otras naciones pudieran conocer a Dios.

    Aunque el pueblo de Israel falló, la promesa tuvo cumplimento real en Jesucristo ya que el evangelio de Mateo muestra la genealogía de Jesús comenzando por Abraham.

    • EL SENTIDO DE LA SANTIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO

    De acuerdo con lo escrito por el apóstol Pedro en su carta, la santidad tiene que ver con algo más relacional…” Dios y el creyente” por medio de Jesucristo quien es la plenitud de la santidad.

    Dios nos ve a los creyentes como santos, no porque los cristianos seamos perfectos e intachables sino porque Dios nos ve a través de la sangre de Jesucristo derramada en la cruz y la fe en su sacrificio nos hace apartados para Dios y somos sellados por el Espíritu Santo como sus hijos.

    El apóstol Pablo, escribiendo a la iglesia de Corinto en su primera carta dice: a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo…este mensaje nos incluye a nosotros.

    Hoy para los hijos de Dios y en contraste con el A. T., la santidad tiene que ver con un proceso de transformación interior por el poder regenerador de la Palabra de Dios y la obra de santificación del Espíritu Santo. 1 Tesalonicenses 4:3 dice: “pues la voluntad de Dios es nuestra santificación”.

    Y la vida de santidad del creyente se hace evidente cuando en cada acción muestra que ama a Dios y ama al prójimo, en cada acción imita a Jesucristo y vive guiado por el Espíritu Santo sin satisfacer los deseos pecaminosos del cuerpo y así puede reflejar un corazón puro.

    El propósito de la santidad de un hijo de Dios es vivir en comunión con Dios en todo momento y circunstancia, reflejar el carácter de Dios en su estilo de vida, dar testimonio al mundo y prepararse para la vida eterna, viviendo de acuerdo con la voluntad de Dios.

    1. 4. DIMENSIONES DE LA SANTIDAD DE LOS HIJOS DE DIOS
    2. a) Santidad posicional: tiene que ver con la posición del creyente en Cristo y está basada en la obra de Jesucristo en la cruz. Cuando una persona cree y recibe a Jesucristo como su Señor y Salvador, la Palabra de Dios lo declara santo. 

    Es decir que no es por las obras que el creyente hace, sino por la obra redentora de Jesucristo. “El que está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron”.

    Por ejemplo, la iglesia en Corinto tenía problemas de divisiones, inmoralidad, pleitos, confusión doctrinal…Sin embargo el apóstol Pablo los saluda en su carta de esta manera: “A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos”

    La santidad posicional tiene relación con lo que la Palabra de Dios dice que tú eres por estar unido a Cristo Jesús.

    1. b) Santidad Práctica: es un proceso permanente que se vive a diario por medio del arrepentimiento, la obediencia a la Palabra de Dios, y la disciplina o hábitos espirituales como la lectura bíblica, la oración y meditación y la dependencia del Espíritu Santo.

    En la Biblia encontramos un claro ejemplo, cuando la esposa de Potifar quiso seducir a José y llevarlo al pecado de inmoralidad y él respondió: “¿Cómo, pues, haría yo este gran mal y pecaría contra Dios?” luego José huyó para no pecar; él actuó movido por un temor reverente y amor a Dios.

    La santidad es una lucha diaria contra los deseos de pecar y este es un proceso permanente pegado a la santificación, pero no eres tú en tu capacidad humana, es la obra del Espíritu Santo en ti en la medida que dependas de él.

    Para vivir en la santidad práctica encontramos dos virtudes que son relevantes:

    • El dominio propio: es la capacidad de controlar y regular las propias emociones, pensamientos, impulsos y comportamientos para tomar decisiones correctas, (Pensar antes de actuar).

    2 Timoteo 1:7 “No nos ha dado Dios un espíritu de cobardía sino de dominio propio” 

    Proverbios 16:32 “Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad

     

    • Temor de Dios: no es miedo, tiene que ver con respeto reverencial y santo hacia Dios, caracterizado por la sumisión, la admiración y un profundo temor a desagradarle con el pecado.

    Eclesiastés 12:13 “El fin de todo el discurso oído es este: teme a Dios y obedece sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre”.

    Entonces temor de Dios tiene que ver con pensar bien antes de una acción: “NO lo hago porque Dios tiene su mirada puesta sobre mi” …”NO lo hago porque no quiero desobedecer a mi Padre que me ha mostrado tanto amor, bondad y misericordia” …”NO lo hago porque todo lo que el hombre siembre eso cosechará”.

    Dominio propio y temor de Dios… esforcémonos por cultivar estas virtudes que aparte de ayudarnos a desarrollar un estilo de vida en santidad conducen a la sabiduría que tanta falta hace hoy en día.



Conclusión

Navidad no es un tiempo para seguir en la tibieza espiritual y darse un paseo por el mundo. Es un tiempo para compartir en familia, para descansar, para dar y recibir regalos y ser feliz…pero…sin olvidar cual es mi identidad en Cristo y dar testimonio como hijo de Dios.

Dios sigue buscando personas que quieran tener un compromiso de integridad y rectitud, viviendo una vida de santidad que no cede ante los deseos pecaminosos del cuerpo ni ante la variedad de placeres que el mundo perverso ofrece y que no agradan al Padre celestial que es Santo.

Hoy tienes la oportunidad de acercarte a Dios y ponerte en paz con él, muy seguramente él te esté diciendo “ven y pongámonos a cuentas” como se lo dijo en cierta ocasión al pueblo de Israel; no sigas acumulando deudas y más deudas sabiendo que Jesucristo ya pagó el precio en la cruz…tu solamente tienes que vivir un arrepentimiento genuino y rendirte a él…

No basta solamente con que vengas y cantes alabanzas, no es suficiente con escuchar la Palabra de Dios por medio de las predicaciones, es necesario morir al “otro yo” y empezar a obedecer a la voz de Dios…han pasado tiempos de escuchar y recibir formación, pero ahora son tiempos de hacer, de actuar, de obrar, de reaccionar ante lo que Dios pide a su iglesia.

No es suficiente con venir y orar y pedir y despertar un torbellino de emociones… Hay que venir ante los pies de Cristo y rendir el ego, renunciar a hacer mi propia voluntad y dejar de estar acomodando los principios Bíblicos a mi propia manera de vivir…es necesario morir al viejo hombre para que de ti nazca un hijo de Dios conforme a la mente de Jesucristo.

Hoy Dios te da la oportunidad de venir delante de él por medio de su hijo Jesucristo y recibir su vida, la clase de vida santa que él quiere que vivas…Él pone hoy en ti su Santo Espíritu para que seas guiado a toda la verdad y vivas cada día teniendo un dominio y control propio y crezca en ti la virtud del temor reverente a Dios.

Finalmente, escucha algo más que Dios te dice hoy: 1 Pedro 4:17 “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿Cuál será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios?”

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Víctor Romero Alfonso 10 am

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🗓14 de Diciembre de 2025