Detrás del Perdón
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Introducción
Durante esta semana pensaba sobre la reflexión de hoy y buscando mis notas sobre “navidad” me encontré una que, si no se vive, no se vive nada y realmente encontré que Hay dos cosas que con frecuencia olvidamos cuando se trata de darlas:
- Amar; y
- Perdonar.
Pero la que más se olvida y la que se necesita recordar para poder amar es “PERDONAR”.
“Perdonar” es la palabra que para la Biblia es fuente de vida, en la Biblia se usa más de 100 veces y es la clave que nos proporciona “SALUD” espiritual, mental, emocional, física, social. Es la única acción en el universo que supera y vence AL RENCOR que como EL ORGULLO es una enfermedad silenciosa que no tiene olor, cuerpo o visibilidad real pero que está en todos nosotros y despierta en nosotros otra enfermedad peor que es “el egoísmo” que destruye el cuerpo sin darnos cuenta, pero Sin embargo son las actitudes del carácter más usadas y menos temidas por el ser humano.
“Perdonar” es una palabra multifacética. Se parece a un diamante de muchas caras que refleja los rayos de luz convirtiéndolos en un caleidoscopio; contiene una gran cantidad de aspectos que pueden percibirse desde distintos puntos de vista. ¡Y que no es para el Hijo de Dios una acción imposible de aplicar! La Biblia dice: “Todo lo puedo en Cristo!”
Si ustedes miran la palabra de Dios desde Génesis a Apocalipsis, es una preciosa carta de amor. Es la carta de amor de Dios hacia nosotros, un Dios que nos persigue con sus amores. Dios desea comunión con nosotros. El desea darnos su perdón, de hecho, envió a su hijo Jesucristo, lo sacrificó en la cruz para que nosotros tuviéramos perdón de pecados, y nuestro nuevo nacimiento. La experiencia de nuestro nuevo nacimiento se basa en eso. nuestra primera experiencia es el arrepentimiento seguido inmediatamente por recibir el perdón de Dios.
Así que desde el comienzo de nuestra carrera cristiana ya estamos experimentando los beneficios del perdón de nuestro Señor. La Biblia dice en 1ª de Juan 1:9, que si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.
Así que definitivamente el perdón es un tema que nace del mismo corazón de Dios, no es invento humano, sino que nace en el corazón de Dios.
Somos una comunidad familiar, una familia debe ser sana en todos los aspectos y este flagelo de la falta de perdón enferma la comunidad
Efesios 4:32
Hay dos cosas que con frecuencia olvidamos cuando se trata de darlas: Amar; y Perdonar.
Si somos sinceros tenemos que admitir que perdonar no es una tarea fácil, ¿saben por qué?
- porque tenemos dificultades para llevarnos bien con los demás.
- porque Hay gente que nos causa mucho enojo,
- porque Hay quienes nos tratan mal,
- porque hay quienes chocan con nosotros.
- porque hay quienes están constantemente saboteando nuestros planes por medio de sus acciones.
Sin embargo, es en este contexto que Pablo nos dice que debemos perdonar. Observemos de más cerca la palabra “perdón”.
Estoy de acuerdo con varios autores en que hay tres clases de perdón:
- El perdón que le das a alguien que te lo pide.
Alguien que se arrepiente genuinamente, y que no está siendo solamente amable. Alguien que cambia realmente. A esto se refiere Jesús cuando dice en Lucas 17:3 “mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecara contra ti, repréndele, y si se arrepintiere, perdónale.”
La segunda clase de perdón es un poco más difícil.
- el perdón que tú le das a alguien que no se arrepiente; que no cambia, sino que te sigue causando problemas
. Jesús dice en Mateo 6 que, si nosotros perdonamos a aquellos que pecan contra nosotros, Dios nos perdona también. Si no perdonamos, Dios no nos perdona. Jesús aclara en Mateo 18:21 que, si alguien continúa pecando contra ti, tú debes seguir perdonándolo. ¿Cuántas veces? ¿70? El punto es: ¡“perdona siempre”!
- El tipo de perdón más difícil es el que se le da a alguien que no solo no te lo pide, a alguien que no solo no cambia, que no solo no lo merece, sino a alguien que ni siquiera piensa que necesita tu perdón.
Eso fue lo que hizo Jesús en Lucas 23 cuando dijo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
Y en Lucas 6:37 dice, “……..perdonad, y seréis perdonados.”
Miremos lo que complementa el evangelista Marcos 11:25
¡!!¡ “SENCILLITO VERDAD”!!! Si quieres que Dios el Padre te perdone, entonces tú también debes estar dispuesto a perdonar a los que te han herido.
“La Biblia ¡NO! nos ofrece alternativa. Nosotros hemos sido perdonados, entonces ahora debemos perdonar.
Nuestra relación con nuestros hermanos será un reflejo de nuestra INTIMIDAD con Dios.
Si hay un problema horizontal, entonces es probable que haya también un problema vertical que necesita ser arreglado.
Mis amados el perdón es un proceso y lo largo o lo corto depende del propósito que concibas en tu corazón; Y quiero darte algunos pasos que estoy seguro te ayudarán a acortar ese proceso
- PÍDELE A DIOS QUE TE AYUDE
Cuando Jesús les enseñó a sus discípulos cómo orar, uno de los temas con los que trató fue acerca del perdón. El dijo en Mateo 6:12-15
Perdonar es algo que Dios hace muy bien. El disfruta el perdonar. El murió por perdonar.
Cuando Dios perdona: Los pecados del corazón, los pecados del cuerpo y los pecados de tu voluntad son perdonados.
Quiero que tomes nota del alcance del perdón de Dios:
- Él nos perdona HORIZONTALMENTE: el salmo 13:12 dice “Cuanto está lejos el oriente del occidente; Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.”
Dios nos separó de todos nuestros pecados en forma total. De la misma manera, nos manda que hagamos lo mismo y borremos el libro donde apuntamos las ofensas de otros hacia nosotros
- Él nos perdona VERTICALMENTE: “Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.” Salmo 103:11
- Él nos perdona INMERECIDAMENTE: “No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.” Salmo 103:10
- Él nos perdona ETERNAMENTE: “Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.” Hebreos 10:17
- Él nos perdona REPETIDAMENTE: “Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.”
- Él nos perdona COMPLETAMENTE: “si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.” Isaías 1:18
Si necesitas perdonar a alguien entonces te recomiendo que vayas con el especialista en perdón: El Señor Jesucristo, y busca su ayuda.
- OLVÍDATE DE OLVIDAR
“Perdonar y olvidar” es un antiguo proverbio, pero no es un buen consejo. Hay ciertas cosas que usted y yo nunca vamos a olvidar.
- Si alguien mata a un ser querido,
- Si fuiste víctima de una violación.
- Si alguien ha murmurado contra ti,
- Si tu pareja te fue infiel,
- Si alguien te acusó falsamente de algo terrible,
Las probabilidades son que vas a recordar a esa persona o ese incidente a pesar de tus mejores esfuerzos.
Estas cosas están grabadas en nuestro subconsciente y se supone que vamos a recordarlas hasta el día de nuestra muerte. Puede que te olvides del asunto por un tiempo, pero luego:
- ves a la persona que te ofendió,
- escuchas cierta canción,
- estás en conversación con un amigo y se habla otra vez del asunto.
Hay algunos que dirán que el hecho de que te acuerdes del problema es la prueba de que en realidad no has perdonado a la persona.
¡Yo no estoy de acuerdo!
De hecho, yo creo que existe una razón por la cual la mente decide recordar. “La razón es porque así podemos aprender de nuestras heridas, y procuramos protegernos de ser heridos otra vez.”
Supongamos que un hermano te pide plata prestada, se desaparece por arte de magia, el hermano y la plática y no te paga. Pero al cabo de un tiempo aparece arrepentido y te ruega que lo perdones, pero igual no tiene con qué pagarte. Tú lo haces Y Tiempo después te encuentras con la misma persona y te vuelve a pedir dinero prestado, tú lo piensas más de una vez y a lo mejor no le prestas el dinero que te pide
Recordando el pasado, tú te niegas a prestarle dinero. Algunos te dicen que no has perdonado. Sin embargo, no es que no hayas perdonado necesariamente, sino que has aprendido de esa dolorosa experiencia, y sabiamente has decidido no repetirla.
El perdón es un acto de gracia. La confianza y la responsabilidad es algo que se gana.
Es obvio que yo todavía me acuerdo de las peleas con mis hermanas. “Pero las he perdonado”, y ¿cómo lo sé? Se los voy a decir:
– Cuando me acuerdo de esas peleas, no siento rencor en contra de ellas.
– No les deseo nada malo
– pero sobre todo no me quiero vengar de ellas.
Algunos dicen así muy espirituales: “yo te perdonó en Cristo Jesús”, noooo, tu perdonas porque el Señor Jesús ya te ha perdonado y tú tienes la mente de Cristo
Así es mis amados, la guerra ha terminado. Las heridas quedaron en el pasado. Ya no tienen poder en tu vida presente.
¿Cómo es en tu caso? ¿Has perdonado?
- NO DIVULGUES LA OFENSA
No riegues el veneno. Deja que la ofensa muera. Si sientes que debes divulgar la ofensa, pregúntate el porqué. ¿Cuál es el motivo?, ¿Qué estás esperando lograr?, – ¿Son tus acciones motivadas por amor o por algo menos honorable?
La Biblia dice en Prov. 26:20 .
en otras palabras, si dejas de alimentar la ofensa, eventualmente se extinguirá. No te amargues pensando en el hecho. ¡Déjalo ir!
- PROSIGUE ADELANTE CON TU VIDA
El perdón restaura el presente, provee la base para el futuro y te libera del pasado.
En otras palabras, NO TE DETENGAS A RUMIAR EL RENCOR, ¡SIGUE ADELANTE!
- NO ESPERES QUE EL OFENSOR TE PIDA PERDÓN
Si no lo ha hecho todavía, es probable que nunca lo haga.
Durante el tiempo que he servido como pastor, he tenido innumerables casos de ofensa, calumnia, murmuración etc. Y puedo contar con los dedos de una mano a las personas que tuvieron el valor para decirme “lo siento.”
¡!Jesús no esperó una disculpa!!
- RECUERDA QUE TÚ TAMBIÉN NECESITAS PERDÓN
Jesús dijo que no olvidemos la viga delante de nuestros ojos cuando examinamos la paja en el ojo ajeno.
Pregúntate honestamente si eres completamente inocente en el problema.
¿Tal vez tendrás algo de culpa?
- Y FINALMENTE – DEJA LA JUSTICIA EN LAS MANOS DE DIOS
Él ha prometido que ¡Él pagará!, El cumplirá su palabra. Romanos 12:17-21
Conclusión
Todos los seres humanos tenemos una necesidad inminente.
Y mira: si Nuestra necesidad apremiante hubiera sido información, Dios nos hubiera mandado a un educador,
Si nuestra necesidad más apremiante hubiere sido tecnología, Dios nos hubiera mandado a un científico,
Si nuestra necesidad apremiante hubiera sido dinero, Dios nos hubiera mandado un economista,
Si nuestra necesidad más apremiante hubiera sido placer, Dios nos hubiera mandado un actor principal,
¡Pero nuestra necesidad más apremiante es el perdón, entonces Dios nos mandó a El Salvador!