Iglesia Familiar de Restauración: IFRAN Bogotá Norte
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Dejémonos moldear

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Introducción

Mis amados hermanos, en estos cuatro días que llevamos del año 2026, ¿hemos pensado en lo que hicimos en el 2025? Yo lo he pensado mucho y sé que me faltan cosas por hacer, teníamos nuestras peticiones en la urna de la iglesia, pero a cuantos les fue contestada esa petición. Todos y cada uno de nosotros somos diferentes, pasamos momentos duros, de dificultad, de pruebas, pero también momentos de alegría, de reír, de estar en familia, de ir a la iglesia.

Muchos nos reunimos con nuestras familias para celebrar la navidad, el año nuevo, viajaron, comieron, etc, etc. otros se acostaron a dormir, esperando que nuestro Dios bendiga otro día más de vida.

Revisé y en nuestra iglesia Familiar de Restauración la Alianza Norte el año 2025 y vi que: en los 365 días del año se celebraron 52 servicios de adoración, nos reunimos para el anochecer con Dios 40 miércoles, se hicieron 365 devocionales de hombres, 240 de mujeres y 84 de escuela infantil, 36 de 5 minutos en pareja. GDV, clases del Instituto Bíblico, desayunos, talleres. 

Peeeroooo; en que estamos comprometidos, asistimos a algunos de estos eventos y la realidad es que se nos queda muy poco en nuestra mente y en nuestro corazón.

Muchos reflexionamos en las bendiciones que nuestro Dios nos ha dado, mientras que otros simplemente pasaron por alto todo lo que Él ha hecho.

Yo quedé muy contento con el regalo que nos dio nuestro Pastor Cesar para la celebración de navidad el domingo 21 de diciembre, en donde dijo al comienzo de la prédica: hay dos cosas que con frecuencia olvidamos cuando se trata de darlas “AMAR Y PERDONAR”

Cosas difíciles de hacer, pero sabemos que, en las manos de Dios, todo es posible, él nos cambia, él nos moldea y quiere que seamos hechos a su imagen y semejanza. Lo único que debemos hacer es disponernos con todo nuestro corazón, para recibir lo que nuestro amado Padre tiene para cada uno de nosotros, sus hijos.

fracasar no es caer, fracasar es dejar de intentarlo

Jeremías 18:1-6

El pasaje que acabamos de leer describe a Dios instruyendo a Jeremías a observar a un alfarero que moldea la arcilla. Si la arcilla se estropea, el alfarero le vuelve a dar forma. Esta metáfora ilustra la soberanía de Dios y su capacidad para moldear a su pueblo, enfatizando el arrepentimiento y la posibilidad de renovación.

Jeremías fue un profeta que vivió en el siglo VII a. C. durante la época de la caída del reino de Judá y la conquista de Jerusalén por los babilonios. Se sentía atemorizado e inseguro, pero en su corazón ardía un mensaje.

El mensaje del profeta Jeremías en el capítulo 18, es donde Dios le muestra que la vida es como la obra que hace el alfarero, le dice: levántate y ve a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Jeremías fue a la casa del alfarero y vio como estaba allí haciendo un trabajo sobre la rueda, y la vasija de barro que hacía se echó a perder en su mano; pero volvió e hizo otra vasija. 

Nosotros podemos pensar por un momento en algo que nos haya pasado recientemente, donde se colocó todo el esmero, todo el esfuerzo, todas las ganas (Un proyecto nuevo, una relación, un sueño) ¿Cuántos de ustedes se sintieron emocionados, llenos de expectativa? Y se dieron cuenta que las cosas no salieron como se esperaba. ¿Qué sintieron? Frustración, desánimo, desilusión, que han fallado, que han fracasado. Los planes no salieron como se esperaba. 

Todos hemos experimentado esto ¿verdad? 

Recordemos algo muy importante: fracasar no es caer, fracasar es dejar de intentarlo.

Todos los días enfrentamos desafíos, pero eso no significa que debamos rendirnos. Dios nos dice, que no hay que rendirse; que hay que comenzar nuevamente y seguirlo haciendo una y otra vez. Como lo hizo el alfarero, hizo otra vasija.

Miremos nuestras experiencias de desilusión, frustración de errores, con la imaginación puesta en el alfarero, el no desecho el barro. Lo volvió a amasar y utilizar.

Cuántas veces hemos querido volver a empezar y no lo hacemos por temor, pero nuestro Padre Celestial nos dice que siempre podemos comenzar de nuevo.

Para comenzar de nuevo necesitamos humildad, necesitamos reconocer que a veces nuestro caminar no ha sido el mejor, a todos nos pasa. Proverbios 24:16 dice: porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse. Eso es lo que busca nuestro Dios, la disposición de levantarnos y seguir adelante. A pesar de lo que haya sucedido en el ministerio, con el Pastor, en la casa, en el trabajo, en los grupos de vida.

Así es como nuestro Dios todopoderoso actúa en nuestras vidas, a pesar de nuestros errores, nuestras inseguridades, nuestros dilemas; él nos ofrece la gracia, esa gracia inmerecida, pero nos toma de la mano y nos levanta diciendo: tu puedes comenzar de nuevo, y esto no debe asustarnos pues estamos en las manos de nuestro gran alfarero.

Mira qué áreas de tu vida necesitas cambiar, ese cambio rotundo. Tal vez en tus relaciones con tus hermanos de la iglesia, en tus sueños y metas, en tu trabajo, en tu hogar; heridas que aún no han sanado. Dios te está llamando a comenzar de nuevo. Su invitación es clara y requiere que seamos valientes para este nuevo comienzo.

Podemos ver en el texto de Jeremías 18 el versículo 6 dice Jehová: he aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano. Oh casa de Israel.

Dios nos recuerda algo fundamental: el usa la misma arcilla, no la desecha. nos dice, yo quiero lo mejor para ti, quiero moldearte.

Cuando miramos nuestras vidas, a veces vemos un collage de experiencias: algunas buenas, otras malas, momentos de alegría y momentos de dolor. 

A veces creemos que el ser imperfectos nos descalifica. Pero debemos recordar que cada uno de nosotros somos arcilla en manos de el gran alfarero y saber que todo lo que ha pasado es parte de nuestra historia.

Hermano, Dios no desecha tu esencia, él no te mira y dice: este trozo de barro no sirve. Noo… Él ve el potencial en ti, en tus fracasos y en tus victorias. Dios nos hace únicos, y cada cicatriz, cada herida, cada error, cada caída, habla de lo que hemos hecho. Y se convierte en su obra maestra.

Dios nos dice que, aunque hemos fallado, él está dispuesto a trabajar con lo que somos y nos dice: ven, yo puedo hacer algo nuevo contigo.

Amigos, no se trata solamente de escuchar la palabra, sino de vivirla, dejando que nuestro amado Dios nos transforme:

Lamentaciones 3:22-23 dice: por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

Hoy es el día para tomar decisiones que son necesarias para transformar nuestras vidas.

Veamos el proceso de ser moldeados:

Sometimiento: Dios nos llama a ser flexibles como el barro, sometiéndonos a su proceso, incluso cuando es difícil, para que no nos endurezcamos. Isaías 64:8 ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros.

Renovación interna: la transformación empieza en la mente y el corazón, un cambio que luego se manifiesta en acciones que agradan a Dios, dejando atrás las formas del mundo. Ezequiel 36:26-27 os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

Propósito Divino: Dios nos moldea para ser vasijas útiles y a su imagen, restaurando lo que está roto y haciendo de nosotros instrumentos para su propósito.

Dejemos atrás el pasado: muchas veces nos aferramos a cargas emocionales y decisiones equivocadas. La palabra nos dice: clama a mí y yo te responderé y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Permitamos a Dios trabajar en nosotros.

Tomemos decisiones sabias: tomemos como base la palabra de Dios y su perfecta voluntad. No hagamos las cosas a la ligera y sin tomar en cuenta lo que Él nos dice.

Dejémonos transformar: es hora de abrazar esa transformación diciéndole a Dios: aquí estoy, transforma mi vida quiero un nuevo comienzo en este año 2026. Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

Celebremos en nuestra iglesia: este es el lugar para experimentar nuevos comienzos, sin juicio, solo con amor y apoyo mutuo; miremos a nuestro alrededor, cada persona aquí está en ese proceso de transformación, nadie está solo, comprometámonos a ser apoyo unos para otros en: los ministerios, en los GDV, en los servicios de adoración.  

Dios te lleva a la restauración: muchas personas han perdido la esperanza y piensan que sus vidas están arruinadas por los errores que han cometido, incluso mientras servían a Dios. Pero se nos anima a saber que Dios no nos descalifica; 

nosotros mismos lo hacemos. Incluso cuando estamos caídos, Dios es capaz de restaurarnos, el proceso no es fácil; Dios permite que pasemos por experiencia difíciles para corregirnos y alinearnos con el camino correcto.

John Piper dijo: los retos que nos obligan a depender de Dios son los que nos llevan a experimentar su poder.

Conclusión

Dios es el alfarero que moldea nuestras vidas, aunque el vaso esté quebrado, él no se rinde, sino que trabaja para restaurarnos y transformarnos en instrumentos de su propósito eterno.

Todos enfrentamos momentos en los que nos sentimos como vasijas rotas, imperfectos, heridos e incapaces de cumplir nuestro propósito.

Dios tiene cuidado y paciencia con nosotros, como un hábil alfarero, moldea y transforma nuestras vidas, incluso ante nuestras fallas y limitaciones.

Así como el alfarero moldea el barro con sus manos, Dios nos moldea con su amor y sabiduría. Él nos conoce profundamente, conoce nuestras debilidades y limitaciones, pero no nos abandona, al contrario, él trabaja en nosotros cada día, ayudándonos a crecer y a convertirnos en lo que él ha planeado.

Para ser moldeados en las manos del alfarero, debemos permitir que Dios tenga el control total de nuestras vidas.

Recuerda que el crecimiento espiritual es un proceso. Practica la paciencia contigo mismo mientras Dios trabaja en ti.

La clave para ser moldeado es la rendición total a él. Necesitamos orar y pedirle a Dios que nos transforme, que quite lo que no es necesario en nuestras vidas. Al someternos a este proceso, podemos confiar en que él nos hará cada vez más parecidos a la imagen que tiene para nosotros; vasijas de honra, listos para su gloria.

Hermano, hermana: eres un barro valioso en las manos del gran alfarero. Y él está listo para trabajar en ti, para reconstruir tu vida y tus sueños.

La promesa que tenemos en Isaías 45:2-3 dice: yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.

 

Si quieres dejarte moldear ponte de pie y oremos:

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Gabriel Gómez 10 am

Dejémonos moldear

📖 Jeremías 18:1-6

🗓04 de Enero de 2026