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Introducción

Considero que la situación que a nivel mundial más está llamando la atención en este tiempo no es el fútbol, ni el cohete Artemis II, ni la inflación de la economía global, ni la semana santa…yo creo que son las guerras. 

Pero a propósito de semana santa, no deberían ser todas las semanas santas ¿? Es decir, tiempo para reflexionar en la cruz y meditar en la prueba más grande del amor de Dios. 

Yo quiero invitarles a que por un momento demos una mirada a la cruz, con el propósito de que experimentemos un profundo sentido de arrepentimiento.

La cruz es el símbolo que identifica al pueblo cristiano y representa la crucifixión y muerte del Señor Jesucristo, como la muestra más palpable del amor de Dios por una humanidad perdida en el pecado; y la cruz también representa el ferviente deseo divino de que cada persona venga al arrepentimiento y sea redimido por medio del sacrificio de Cristo.

El sacrificio de Cristo Jesús en la cruz es una victoria contundente y definitiva sobre el pecado, que le da la entrada al reino de Dios a cada pecador arrepentido. Así mismo la resurrección del Señor Jesús al tercer día, es la victoria real sobre la muerte.

El pecado entró al mundo por la desobediencia de un hombre (Adán) y por el pecado entró la muerte y la muerte pasó a todos los hombres por cuanto todos pecaron. Pero así mismo por la gracia de Dios vino al mundo la salvación, a través de un solo hombre (Jesucristo).

Pero por medio del profeta Isaías también fue dicho que, el precio que el Señor Jesucristo pagó en la cruz del Calvario también tiene que ver con la sanidad tanto para el alma como para el cuerpo…Así que en la cruz quedaron determinadas las más grandes riquezas que puede llegar a heredar una persona pecadora que se arrepiente y se convierte en hijo(a) de Dios a través de Jesucristo.

 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él, el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

Les invito a centrar su atención en la pantalla…

La oración no es como una fórmula matemática para recibir algo de Dios, sino que la oración debe empezar con una disposición correcta desde el corazón para entender que Dios responde solamente las oraciones que están alineadas con su voluntad, pero él no responde a peticiones basadas en deseos egoístas.

Santiago 4:1-3

¿Qué es lo que causa las guerras y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no surgen de los malos deseos que combaten en su interior? Desean lo que no tienen, entonces traman y hasta matan para conseguirlo. Envidian lo que otros tienen, pero no pueden obtenerlo, por eso luchan y les hacen la guerra para quitárselo. Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios. Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer. 

  • Comportamientos que no muestran transformación interior

El pastor Santiago lanza una pregunta detonante a la iglesia: ¿Cuál es el motivo de las guerras y peleas entre ustedes? Y él mismo con firmeza le da la respuesta a la iglesia: son los malos deseos y pasiones egoístas que guardan en su corazón.

Es decir que las guerras, peleas y pleitos no se originan en factores externos, sino que surgen en el interior del ser humano y es como si allí estuviera la chispa que fácilmente se prende y puede generar una gran explosión y en lenguaje figurado podemos decir que personas que de manera sincera no han pasado delante de la cruz, son personas semejantes a una bomba de tiempo.

En nuestro contexto actual las pasiones y deseos desordenados tienen que Ver con: Buscar las cosas materiales más que las espirituales, Desear con envidia los logros de otros, Querer lo que otros tienen sin importar cómo se consigue, Buscar poder y reconocimiento sin importar si se pasa por encima de alguien, Vivir solamente por la satisfacción de deseos, Necesidad de reconocimiento y superioridad sobre los demás, Discusiones constantes con odio y resentimiento…etc.

Así, la Palabra de Dios deja al descubierto que la verdadera causa de los conflictos espirituales y sociales como: Matrimonios acabados, Niños abandonados, Jóvenes destruidos, Grupos y pandillas criminales al margen de la ley, Cárceles repletas… todo eso tiene origen en el corazón del hombre que no ha sido regenerado por el poder de Dios y la misma iglesia no escapa de sus propios conflictos y peleas.

El escritor bíblico utiliza la palabra bélica “guerra” para enfatizar que las pasiones y deseos egoístas no son inofensivos ni tolerables, sino que son fuerzas que dividen, corroen y destruyen tanto la vida interior de cada creyente y así también ensucian y dañan la comunión de toda la iglesia.

Además, la palabra de Dios hoy nos está mostrando algo más: que creyentes que no permiten la acción del Espíritu Santo en su vida y que no se dejan moldear según el modelo que es Cristo, fácilmente se convierten en instrumentos que por medio de peleas y conflictos le causan división a la iglesia.

Y hay algo igual de grave y es que esas mismas pasiones que se envuelven en la envidia, egoísmo y amargura, generan las propias luchas y conflictos con la persona misma terminando con su propia paz y tranquilidad y algunas veces desencadenando en enfermedades mentales. 

Entonces yo tengo que alzar hoy la voz con un mensaje “de alerta roja“, y decir iglesia de Dios, es tiempo de venir ante la cruz de Cristo para que sean crucificadas esas pasiones, malos deseos y raíces de amargura que se albergan en nuestro ser interior y que impiden la transformación que cada uno de nosotros necesita.

Según Génesis 6:5 podemos ver que desde los comienzos bíblicos la maldad ha existido en el corazón del hombre que no ha sido alcanzado por la gracia de Dios “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal”.           Pero para la iglesia de Jesucristo hoy hay una esperanza y un llamado a la transformación de vida, pero esta no se puede dar si no empezamos por doblegar nuestro ego a los pies de Cristo. 

Dios hablando por medio del profeta Jeremías, dijo que El corazón es engañoso y perverso, más que todas las cosas… Y Dios nos conoce, así que no podemos poner apariencia de piedad mientras nuestro corazón sea la cueva de pasiones vergonzosas delante de Dios. La raíz de los conflictos no está en el ambiente externo y tampoco en otras personas…mejor miremos a nuestro propio corazón.

El presidente de los Estados Unidos Donald Trump tiene el propósito de destruir las reservas de Uranio (polvo nuclear) que tiene el país de Irán porque con esas armas nucleares pueden causar una devastación mundial…así mismo Dios tiene el propósito de limpiar del corazón de los creyentes las pasiones y deseos desordenados porque estos tienen el poder de dañar y dividir la iglesia.

  • Las pasiones pecaminosas envenenan el corazón

La palabra “pasiones” tiene relación con deseos centrados en lo que satisface el placer propio y el autor bíblico las describe como algo que combate o que tiene una lucha interna por dominar la voluntad y así llevar a la persona al pecado.

Entonces Santiago cita el pecado de la codicia como una de las razones por la cual los creyentes no tienen lo que quieren; y cómo la codicia es una ansiedad descontrolada por tener algo, eso mismo le da origen al pecado de la envidia que hacia las personas que tienen lo que el codicioso no ha podido conseguir. 

Es decir que el pecado de la codicia va muy agarrado de la mano con la envidia y esta “maravilla” de pareja tiene el poder de envenenar el corazón.

Antes que Santiago lo escribiera, el Señor Jesús ya lo había dicho y Marcos 7:21-22 lo escribió así:  Pues de adentro, del corazón de la persona, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, el robo, el asesinato, el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, los deseos sensuales, la envidia, la calumnia, el orgullo y la necedad. Todas esas vilezas provienen de adentro; esas son las que los contaminan.

Y el pastor Santiago dice que estas pasiones generan como una guerra, una lucha al interior de la persona y por eso es que nos encontramos algunas veces con personas que como que no se les puede ni siquiera saludar, pero esa es la evidencia que toda persona necesita una transformación espiritual ya que el pecado tiene el poder de destruir una vida y dañar relaciones.

El autor Bíblico al confrontar el pecado de la avaricia les dice a los creyentes que, aunque luchan por conseguir las cosas, sencillamente no las tienen porque no las piden a Dios y que a pesar de que en cierta manera piden, no reciben de Dios lo que piden, porque piden mal.

Es como si los creyentes le preguntaran a Santiago: ¿qué dices… que pedimos mal? Y como si Santiago les respondiera: sí señores, porque piden para deleitarse en sus propios deseos pecaminosos. 

Las pasiones pecaminosas no permiten que la persona pueda encontrarse en oración con Dios. Son como un muro que se levanta para impedir que el creyente se acerque a Dios y de manera correcta le pida en oración y así pueda ser bendecido por él. 

La oración no es como una fórmula matemática para recibir algo de Dios, sino que la oración debe empezar con una disposición correcta desde el corazón para entender que Dios responde solamente las oraciones que están alineadas con su voluntad, pero él no responde a peticiones basadas en deseos egoístas. 

La oración basada en un mero deseo se enfoca en recibir un beneficio personal pero una oración que se basa en la voluntad de Dios está enfocada en lo bueno, lo justo y lo santo; mirando el propósito y el impacto en la vida del creyente y de la iglesia.

Es sencillo de comprender…cuando una persona pide cosas que van a alimentar su orgullo, su prepotencia, su soberbia, su vanagloria, su auto suficiencia, tenga la plena seguridad que Dios no responde a ese tipo de oraciones. Es muy importante tener claro que cuando una persona pide algo, eso debe glorificar a Dios. Y es ahí donde debe surgir la pregunta antes de orar: ¿esto que voy a pedir glorifica el nombre de Dios o me glorifica a mi?   Por eso es que hay algunos que llevan años orando y no han recibido respuesta de Dios, mientras que hay otros que pidieron ayer y recibieron hoy.

  • La transformación del corazón del hombre viene de Dios

En cierta ocasión un líder religioso judío, fariseo y miembro del sanedrín, vino al Señor Jesús y le preguntó acerca del nuevo nacimiento y le dijo: ¿cómo es posible nacer de nuevo y ya siendo viejo? La respuesta del Señor Jesús fue que el nuevo nacimiento es el requisito para poder entrar en el reino de Dios y que el nuevo nacimiento es de naturaleza espiritual y tiene que ver con la acción que el Espíritu Santo y la Palabra de Dios obran en el creyente.

Al pueblo de Israel le fue dicho por Dios a través del profeta Ezequiel (36:26-27 NTV) Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas. 

Queridos hermanos, esas palabras de la profecía de Ezequiel, yo creo que hoy se deben aplicar a la iglesia. La iglesia hoy está “en urgencias” con la necesidad de que Dios la lleve a la UCI, ese lugar donde podamos ver la cruz de Cristo y él cambie el corazón sucio que tenemos y arranque de nosotros las pasiones pecaminosas que nos meten en luchas espirituales con nosotros mismos y con otras personas y causan fracturas al interior de la iglesia.

Las palabras del profeta Ezequiel, hacen eco en el Nuevo testamento a través del apóstol Pablo (2 Corintios 5:17 NTV) que dice así: Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! 

y el mismo apóstol Pablo lo reafirma en su carta a los Efesios 4:22-24 NTV desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo” 

Nadie puede lograr por sus propios méritos y esfuerzos que su vida sea transformada y se le pueda reconocer como una dignidad de persona que merece ser imitada. Solamente Dios por medio de su Palabra y de su Santo Espíritu puede generar una transformación en el corazón de la persona que se entrega en sus manos.

Conclusión

Basados en la carta de Santiago, hasta aquí los predicadores hemos expuesto los siguientes temas:

  • La sabiduría que viene de Dios,
  • La manera de enfrentar las pruebas 
  • Ser hacedores de la Palabra de Dios y no solamente oidores
  • No hacer discriminación en la iglesia entre ricos y pobres 
  • La fe sin obras es una fe muerta 
  • El poder destructor de la lengua
  • La sabiduría que viene del cielo
  • Las pasiones pecaminosas en el corazón del hombre

En la manera como la Biblia aborda estos temas, deja ver que el pastor Santiago, le escribió a la iglesia en Jerusalén en medio de un ambiente socio económico y cultural muy marcado por los estatutos establecidos por el imperio Romano de la época, es decir una comunidad de fe compuesta por personas bien complicadas.

Muy diferente entonces la iglesia de aquella época, con relación a la iglesia de la cual hacemos parte nosotros hoy… ¿verdad?

Somos una iglesia maravillosa que no le causamos ninguna dificultad, ningún problema, ninguna preocupación, ninguna carga, ningún agotamiento al Pastor César…mmm…

Es una manera irónica de hacer una confrontación directa a nuestro comportamiento como comunidad de fe…pero es que si nos amparamos en la sombra de la cruz y decimos que creemos en la Palabra de Dios, así mismo debemos examinarnos cada uno y ver si cada creyente resulta aprobado por Dios como hijo que vive de acuerdo con sus principios divinos que son inquebrantables y que no se pueden acomodar a la voluntad humana.

Queridos hermanos, les invito a cada uno a hacer un examen personal sobre cada uno de los temas expuestos en los últimos meses y concluir si estamos permitiendo que la obra del Espíritu Santo y el poder de la Palabra de Dios expuesta, hagan la transformación desde el interior de cada corazón.

Si después de ese examen personal el resultado es negativo entonces estamos literalmente perdiendo el tiempo y la oportunidad de ser bendecidos por Dios nuestro Padre y simplemente estamos viviendo como religiosos.

 Pero si el resultado es positivo, somos entonces retados a seguir corriendo la carrera de la fe, en la cual seremos fortalecidos cada día para llegar a la meta final que es el reino celestial, pasando frente a la cruz de Cristo cada vez que sea necesario.

Invitar a oración de arrepentimiento y compromiso.

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Víctor Romero Alfonso 10 am

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📖 Santiago 4:1-3

🗓05 de Abril de 2026