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Introducción

El Premio Nobel de la Paz es uno de los premios internacionales más prestigiosos del mundo. Se otorga cada año a una persona u organización que haya contribuido de manera significativa a la paz mundial, la resolución de conflictos, la cooperación entre naciones o la defensa de los derechos humanos.

Fue creado por el científico sueco Alfred Nobel, el mismo que inventó la dinamita. Este hombre en su testamento antes de morir decidió que parte de su fortuna se destinara a premios que reconocieran aportes a la humanidad, incluyendo el premio de la paz.

Hoy en día el premio Nobel de Paz es entregado por el gobierno del país de Noruega y se entregó por primera vez en el año 1901 al fundador de la Cruz Roja, mientras que para el año 2016 este reconocimiento lo recibió un expresidente de Colombia.

 

En el contexto de Colombia, hoy en día podemos ver que la paz ha llegado al punto de parecer una falacia y a tomarse como un argumento populista que un líder político ha tomado como su bandera a la que le llamó “la paz total” y que lamentablemente la realidad es que a la luz de la verdad eso ha sido “una corrupción y caos total”.

Sin embargo, la responsabilidad que le corresponde a la iglesia es levantar la bandera de la verdad del evangelio de Jesucristo y orar por los gobernantes para que Dios tenga misericordia de Colombia.

En mi última disertación, basada en la carta del apóstol Santiago presenté el tema de las guerras y conflictos que tienen origen en el corazón del hombre; mi invitación hoy es a que encontremos a través de las Escrituras un concepto justo y práctico de lo que significa la Paz, como un don divino.

El perdón quita el pecado y restaura la relación con Dios y la paz viene como resultado y produce armonía y comunión con Dios y también con las personas.

Juan 14:26-27

  • La Paz en el contexto del Antiguo Testamento

En el A.T. La palabra del hebreo para paz es “Shalom” y su significado no era solamente ausencia de guerra, sino que tiene que ver con un estado de plenitud y bienestar integral que dependía de Dios.

Ese bienestar integral tiene que ver con que la vida esté en el orden divino, en las diferentes áreas: salud, seguridad, economía, educación y relaciones sociales dignas. 

La paz tenía que ver con vivir con armonía en una relación personal con Dios y este era un don divino como se expresa en la oración sacerdotal en el libro de Números 6:24-26 “el Señor ponga en ti paz”

La paz estaba muy relacionada con el pacto entre Dios y el pueblo de Israel. En libros como Levítico y Deuteronomio, la obediencia a la ley traía la paz, es decir prosperidad, seguridad, estabilidad; mientras que la desobediencia a la ley de Dios le traía al pueblo conflicto y caos.

El Antiguo Testamento deja ver un ambiente lleno de guerras y tensiones, por ejemplo, en los libros de Josué y Jueces. Sin embargo, a pesar de eso la paz es vista como el estado ideal al que Dios quiere llevar a su pueblo.

 

La paz también tenía que ver con la justicia, en relación con el buen trato a las personas, la ausencia de conflicto y convivencia justa en el pueblo de Dios y los profetas Isaías y Jeremías así lo dejan ver en sus escritos.

La paz en el Antiguo Testamento no era solamente “tranquilidad”, sino que tenía que ver con una vida en armonía con Dios, consigo mismo, y con las demás personas.

 

La paz está muy relacionada con el perdón de Dios y el perdón es una de las bases para que sea posible la paz. Cuando hay pecado, se rompe la relación con Dios y se pierde la paz. El perdón restaura esa relación, y como resultado viene la paz. Por ejemplo, en Salmos 32 se describe cómo después de confesar el pecado y recibir el perdón la persona experimenta alivio, liberación y bienestar interior.

Y en el libro del profeta Isaías se lee:  NTV 57:18-19 “He visto lo que hacen, ¡pero, aun así, los sanaré y los guiaré! Consolaré a los que se lamentan, llevando palabras de alabanza a sus labios. Que tengan paz abundante, tanto cerca como lejos, dice el Señor que los sana”.

El perdón quita el pecado y restaura la relación con Dios y la paz viene como resultado y produce armonía y comunión con Dios y también con las personas.

 

El en libro de Levítico en el capítulo 3 encontramos” la ofrenda de paz” que era una especie de sacrificio del pueblo judío, la cual tenía como objetivo expresar comunión, gratitud y reconciliación con Dios.

Hubo una ocasión en el libro de Jueces 6: 23-24 donde Gedeón reconoce a Dios como Jehová Shalom “El Señor es paz” y a partir de ahí en el resto del A.T. la idea está presente de forma constante: Dios no solo da paz, sino que Él es la fuente misma de la paz. Dice así: “Pero Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, y lo llamó Jehová-Shalom. 

El profeta Isaías dio una profecía mesiánica anunciando un futuro gobernante que traerá una paz duradera y universal. Y esta profecía es como un puente que voy a utilizar para pasar del concepto bíblico de la paz en el A.T. al concepto de paz en el Nuevo Testamento.


  • La Paz en el contexto del Nuevo Testamento

Los evangelios de Mateo y Lucas comienzan sus escritos narrando el nacimiento de Jesús y concretamente Lucas dice en el capítulo 2:13-14: Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!   Así que el origen de la paz es Dios.

Sin embargo, hoy en día se ha vuelto común hablar de paz, pensando que esta viene de un hombre o de un gobierno, dándole a la palabra paz un significado político y enmarcándola en la frase “proceso de paz total” el cual se ha convertido más bien en un proceso corrupto para declarar pacificadores a los criminales.

 

Pero de acuerdo con el contexto bíblico Jesucristo no solamente enseñó y predicó sobre la paz, sino que él mismo es la paz y por esa razón no hay que tener temor de rechazar lo que los populistas llaman “paz”, ya que la Biblia dice: ay de aquellos que a lo malo le llaman bueno y a lo bueno le llaman malo, que hacen de la luz tinieblas y de las tinieblas luz…(Is.  5:20).

 

Estas son las razones por las que el Señor Jesucristo es la paz:


  • El príncipe de paz profetizado

La profecía sobre “El Príncipe de Paz” que fue proclamada por el profeta Isaías y tuvo cumplimento aproximadamente setecientos años después, en la persona del Señor Jesucristo. Leemos así en Isaías 9:6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”.

Esta es una de las primeras profecías del profeta Isaías y proclama la venida de “El Príncipe de Paz” siendo esta una de las profecías más importantes del A. T., debido a que Dios promete un reino eterno basado en la paz y la justicia con un gobernante que es Jesucristo y él traerá y establecerá la paz que viene del Cielo.

Y esa es la verdadera paz que tú y yo necesitamos hoy y de la cual Colombia tiene sed.

 

La paz que trajo el Príncipe de paz está enmarcada en tres características principales:

Paz entre Dios y las personas: el mensaje del Evangelio enseña que las personas solamente pueden reconciliarse con Dios por medio de Jesucristo.

Paz interior: el Señor Jesús habla de una paz distinta a la que el mundo ofrece, la cual tiene que ver con una tranquilidad espiritual que permanece incluso en medio de dificultades y causa un descanso en Dios.

Paz entre las personas: el mensaje del Señor Jesús también tiene que ver con un llamado al perdón, y a la reconciliación, pero también al amor al prójimo y aun a amar hasta los enemigos.


  • Jesucristo hizo la paz entre Dios y la humanidad

El apóstol Pablo en su carta a los Colosenses 1:20 escribió que Dios decidió “reconciliar consigo todas las cosas tanto en la tierra como en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. Esto significa que, por medio del sacrificio del Señor Jesús en la cruz, se restauró la relación entre Dios y la humanidad, la cual estaba rota por causa del pecado.

El mismo autor bíblico en Romanos 5:1 afirma: “Justificados, pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Aquí la idea que se resalta es que por más esfuerzos que una persona haga para alcanzar la paz con Dios, está solamente viene por medio de Jesucristo por su sacrificio en la cruz a favor del pecador.

Y el apóstol Pablo hablando del Señor Jesucristo en Efesios 2:14 afirma una vez más que “Él es nuestra paz”, resaltando que solamente el Señor Jesús es quien nos reconcilia y nos une con Dios.


  • La razón por la que el Señor Jesús hizo la paz entre Dios y la humanidad

Desde el inicio en el libro de Génesis, después de la caída del hombre aparecen la violencia y el conflicto y un ejemplo claro de esto es lo sucedido entre Caín y Abel, haciéndose evidente que la ruptura de la relación con Dios por causa del pecado de desobediencia también trajo ruptura en las relaciones entre las personas.

Así que desde el contexto bíblico el pecado rompe la relación con Dios y genera un desorden en el corazón del hombre, el cual puede producir un ambiente de conflictos y peleas entre personas y familias, pero en un ambiente más amplio lleva al gran caos de las guerras entre naciones.

Por eso el mensaje del evangelio del Señor Jesús no solamente se enfoca en recibir el amor de Dios para vivir una vida mejor, sino que es un mensaje que transforma el corazón del pecador arrepentido y lo reconcilia con Dios, quien es la fuente de la verdadera Paz.

Así es hermanos que aquí encontramos hoy un llamado a venir a la fuente de la paz, porque hasta que no hallemos nuestra propia paz interior no podemos desarrollar la capacidad de tener reconciliación y paz con las demás personas, aún en nuestra misma familia.


  • La Paz que el Señor Jesucristo dejó: “la paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”.

La paz que el mundo ofrece tiene que ver más con una ideología, condicionando y manipulando el comportamiento de las personas y no tiene nada que ver con un estado de seguridad, tranquilidad y descanso en el interior del hombre. Por el contrario, y en relación con la verdadera paz que viene del Cielo, aunque los discípulos de Jesús podían enfrentar grandes dificultades, persecución y sufrimiento, también podrían experimentar una calma y tranquilidad interna que no venía del mundo sino del Espíritu de Dios.

La paz que el Señor Jesús da no se refiere especialmente a la ausencia de problemas y guerras, o tranquilidad externa o incluso la ausencia de conflictos políticos. La paz de Jesús es una paz interior y espiritual, basada en la restauración de una relación personal con Dios, la cual deja ver en la vida del creyente:                

  1. Reconciliación con Dios: ya no hay separación, culpa ni enemistad. 
  2. Seguridad y confianza: una tranquilidad profunda incluso en momentos de dificultades. 
  3. La presencia de Dios en su vida: una paz que no depende de las circunstancias externas sino de la gracia de Dios. 

Así que la paz que el Señor Jesús dejó es una paz con Dios dentro del corazón del creyente, y no simplemente una vida sin conflictos. Es una paz que no cambia según las circunstancias, sino que permanece, ya que la Biblia dice en Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús

Características de la paz del Señor Jesús:

-Es una paz que actúa como un resguardo interior frente a la ansiedad, el miedo o la desesperación. “no se turbe vuestro corazón ni tengan miedo”.

-Produce un cambio en la forma de vivir: la persona que vive esa paz también tiende a buscar la paz con otros, tiende a perdonar y a evitar siempre los conflictos. 

-Empieza en la relación con Dios y sigue reflejándose en la vida diaria, obedeciendo el evangelio del Señor Jesucristo.

-Permanece siempre incluso en medio de problemas o sufrimiento porque se fundamenta en el precio que el Señor Jesús pagó en la cruz.

 

  1. La obra del Espíritu Santo en la paz que viene del Cielo

La obra del Espíritu Santo es fundamental, ya que no solamente explica la paz de Jesús, sino que la hace real y activa en la vida del creyente. Leímos en la Biblia al comienzo lo dicho por el Señor Jesús: El Espíritu Santo les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que les he dicho

La paz no es algo que una persona pueda generar o conseguir por sí mismo. En Gálatas 5:22 aprendemos que la paz surge como parte del fruto del Espíritu Santo, es decir que es el resultado de la transformación en la vida del creyente.

El Espíritu Santo da consuelo y tranquilidad cuando vienen momentos de dificultad, de dolor, de miedo, de ansiedad. Por eso fue que el Señor Jesús lo llamó “El Consolador”. 

El Espíritu Santo afirma la relación con Dios. En Romanos 8:16 leemos que el Espíritu da testimonio de que somos hijos de Dios. Esa seguridad produce una paz profunda al tener la certeza que por ser hijos de Dios somos herederos del Cielo.

El Espíritu Santo guía a toda la verdad y nos recuerda las enseñanzas de Jesús,
Esto nos ayuda a crecer en nuestra fe y nos da el poder para vencer las tentaciones del pecado.

El Espíritu Santo es quien siembra la paz, la sostiene y la hace crecer en la vida del creyente y así mismo Él la hace ver como parte de su fruto en una vida transformada.

Conclusión

Considero que la iglesia del Señor Jesucristo es la primera responsable en nuestra nación por mostrar, no de manera teórica sino de manera práctica el verdadero significado de la paz y solamente cuando cada creyente tiene en su ser interior la paz de Jehová Shalom así podrá proyectar ese don divino en su vida misma, en su familia y en la sociedad.

Por muy grande que parezca el reconocimiento del premio nobel de paz, la verdadera honra viene del Cielo a la persona que Dios ha escogido para Él y que pone en esta persona el sello de su Santo Espíritu y la hace un agente de transformación en medio de una sociedad corrompida por la multiforme abundancia del pecado.

 

Es decir que la Biblia nunca dijo que bienaventurados los criminales porque ellos serán llamados gestores de paz…pero lo que la Palabra de Dios si dice hoy a grito entero es “bienaventurados los pacificadores porque ellos serán llamados hijos de Dios” Mateo 5:9. Y como hijos de Dios tenemos la tarea de llevar el mensaje de la paz contenido en el Evangelio el cual es el único que tiene el poder para transformar una vida, una sociedad y una nación.

Este mensaje lo puedes encontrar como alivio y tranquilidad a tu corazón pero no producirá un efecto de transformación en tu vida, si no empiezas dando el primer paso en este momento…empieza por rendir tu vida hoy a los pies de Jesucristo y permítele al Espíritu Santo poner el sello de la paz de Dios en tu ser interior para que alcances el perdón de Dios y sueltes las cargas de opresión que no te dejan ser libre y cuando comprendas el verdadero significado de la paz que viene del Cielo entonces podrás ser un agente trasmisor de esa misma paz.

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Víctor Romero Alfonso 10 am

¡La paz que viene del cielo!

📖 Juan 14:26-27

🗓14 de Junio de 2026