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¡La riqueza también será juzgada!

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Introducción

Cuando me detengo en la lectura, análisis y estudio de la carta del Pastor Santiago, podría generar una nueva doctrina acorde con el pensamiento de algunos sectores políticos facilistas de hoy, esto es: “el progresismo del siglo XXI” que busca con un solo discurso generar más pobreza, peleas, divisiones, estancamiento social y por su puesto una guerra de poderes como lo vemos actualmente en nuestro país. Pero resulta que un análisis así está muy alejado de la realidad del pensamiento del autor, que es simplemente una fuerte advertencia contra la injusticia económica y la riqueza mal usada. Escúchame, escúchame, por favor escúcheme: el Pastor Santiago no está condenando el dinero en sí sino la forma en que algunos lo obtienen y lo usan.

 

Dentro del marco de la libre empresa y el libre emprendimiento busca direccionar un pensamiento no egoísta y egocéntrico en la acumulación de recursos económicos, el manejo social que tiene que ver con la explotación laboral, exhorta a esos empresarios a vivir correctamente sin olvidar las necesidades de su alrededor.

Vivimos en El Mundo donde el éxito muchas veces se mide por: cuánto tienes, cuánto produces, cuánto acumulas. Pero la palabra de Dios nos hace una pregunta clara y contundente: ¿qué piensa Dios de cómo usamos lo que tenemos?

No es un ataque a ser rico, sino a ser injusto y egoísta con la riqueza

La pregunta central del autor es: ¿vivimos solo para nosotros o también para ayudar?

El autor no le habla al pobre en este texto le habla al rico injusto, explotador y que acumula riqueza egoístamente, yo pensaría que este es uno de los mensajes más incómodos del Nuevo Testamento. Es un mensaje necesario para la sociedad de hoy corrupta y que solo busca la acumulación de riqueza, de poder, y por supuesto ufanarse de lo que tiene.

 

El apóstol Santiago hace la revelación de una verdad escalofriante: “LA RIQUEZA TAMBIÉN SERÁ JUZGADA”

Santiago 5:1-6

Las riquezas nublan el entendimiento de los inconversos y endurece sus corazones, y rehúsan arrepentirse y aceptar el perdón de pecados que Dios ofrece a través de Jesucristo y no se dan cuenta que se hacen acreedores de un juicio más severo

En los versos 9 al 11 del capítulo uno, hablamos del mismo tema de los ricos, pero con enfoques diferentes. En este texto Santiago compara un hombre de condición humilde con un hombre rico y nos habla de cómo ambos deberían pensar. 

Santiago aconseja a ambos que se gloríen, pero de manera diferente. Al hermano pobre o de condición humilde, lo anima a que se gloríe en su “alta posición”, refiriéndose a que, al haber depositado su fe en el señor Jesucristo, puede considerarse “sentado en los lugares celestiales en Cristo Jesús”. Por otro lado, Santiago le recuerda al hermano rico que no debe sentirse orgulloso de lo que tiene ni de su posesión exaltada en esta vida. En cambio, la mejor actitud para este hermano es la humildad, para que se considere al mismo nivel que el hermano pobre. Recordemos que, ante Cristo, al pie de la cruz, el terreno está nivelado. Y por último le dice que la condición social de un cristiano no debe llevarle a sentirse superior a los demás pues él pasará como la flor de la hierba. 

Dado que todo lo terrenal es pasajero y que el día del juicio es seguro, nuestro estilo de vida debe ser excepcionalmente santo, o sea, apartado para Dios.

 

En Lucas 16:13  el Señor Jesús presentó un importante principio espiritual.

Debido a eso, el señor Jesús exhortó en: Mt. 6:19-21: “No os hagáis tesoros en la Tierra, donde la polilla y el orín corrompen y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos, tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. 

Nada revela más claramente el estado del corazón de una persona que el punto de vista que ella tenga del dinero y los bienes materiales. 

Muchos que profesan la fe en Cristo, invalidan su proclamada genuina fe salvadora por su estilo de vida opulento, indulgente y materialista; dando una clara indicación de que sirven a las riquezas, no a Dios.

Los primeros 6 versículos de este capítulo conforman una fuerte reprensión, la más fuerte en toda la epístola. La cruda denuncia de Santiago condena a los que dicen adorar a Dios, pero en realidad adoran el dinero

Santiago hace una introducción y luego destaca cuatro pecados que precipitan el severo juicio pronunciado contra los ricos opresores. Están condenados debido a que su riqueza fue acumulada inútilmente, ganada de manera injusta, gastada en placeres y adquirida despiadadamente.

 

Comienza su acusación con un enérgico anuncio del juicio que se les viene encima. ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que se os vendrán; tomadas en conjunto, llorar y aullar refleja un intenso ataque de desesperada, violenta, e incontrolable amargura; 

y luego Santiago ofrece la razón por la que los ricos deben responder con tanto dolor: las miserias que os vendrán, o sea: problemas, sufrimiento y aflicciones cuando estén delante del Señor en juicio. Griten de dolor por todo lo que les espera cuando estén frente al justo juicio de Dios.

Esta no es una sugerencia…… es una advertencia profética

No es contra todos los ricos, sino contra llo que viven sin Dios y sin justicia, muchos creen que porque tiene dinero es un bendecido, y que si le va bien, entonces, es porque Dios está con él; pero la Biblia enseña que: “¡no todo éxito es aprobación divina!”

 

Vamos los cuatro pecados que precipitan el severo juicio contra los ricos opresores:


  • SU RIQUEZA FUE INÚTILMENTE ACUMULADA 

Es trágico que la acumulación sea uno de los pecados más difundidos de nuestro tiempo. Dios pone bienes materiales en las manos de los creyentes, para que puedan usarlos para su Gloria. Es obvio que los cristianos deben proveer para sus familias (1Ti. 5:8). Pero además de eso, los recursos de los cristianos deben usarse para el progreso del reino de Dios. Específicamente, los creyentes deben usar sus riquezas para ganar a los perdidos, cuidar de los necesitados y apoyar a los que están en algún ministerio. “esto es a través de las ofrendas de amor”

Los que invocan el nombre de Cristo no deben acumular fortunas que sean amontonadas inútilmente sin hacer caso de la voluntad de Dios. 

 

Al Santiago referirse a que sus riquezas están podridas sugiere una referencia más estrecha a productos alimenticios. Se empleaba para describir madera podrida, descompuesta y frutos podridos. Santiago acusa a los ricos opresores por la acumulación inútil de alimentos que inevitablemente se pudrirán. 

La riqueza en los tiempos bíblicos se medía también desde el punto de vista de las ropas, se refieren a los vestidos externos, como túnicas, mantos o capas, a veces ricamente bordados y embellecidos con joyas, tales ropas se dejaban en herencia como reliquias familiares. 

Pero acumularlos era tan insensato e inútil como acumular alimentos, ya que tales ropas estaban en peligro de ser comidas de polillas. Por último, la riqueza en la época de Santiago podía medirse en metales preciosos, sobre todo oro y plata, o las que parecen cosas indestructibles como esas, y pueden enmohecerse (perder su valor). 

Tal vez Santiago quiso decir aquí, el día del juicio de Dios, el oro y la plata serán inútiles, como si estuvieran enmohecidos.

Santiago expresa la pecaminosa inutilidad de acumular riquezas, y describe el juicio pronunciado sobre los acaparadores. 

Personificando el moho que representa lo inútil de acumular riquezas, Santiago declaró que éste será testigo del enjuiciamiento contra los ricos opresores. 

 

En el juicio, sus tesoros acumulados, enmohecidos, comidos por la polilla y carcomidos, darán testimonio gráfico del estado no redimido de su corazón. El enfoque ambicioso, egoísta, inmisericorde y terrenal que tienen de la vida, será la causa de su condenación. 

No sólo Santiago menciona al moho como testigo, sino también como verdugo, devorará la carne de los ricos opresores como fuego. El fuego aquí simboliza el juicio rápido, ineludible, faltal y final. 

Esa es una vívida imagen del infierno como un lugar de tormento físico donde el fuego devorará la carne de los ricos malvados. 

La carta a los romanos 2:5-6 nos exhorta. 

Las riquezas nublan el entendimiento de los inconversos y endurece sus corazones, y rehúsan arrepentirse y aceptar el perdón de pecados que Dios ofrece a través de Jesucristo y no se dan cuenta que se hacen acreedores de un juicio más severo. La Biblia nos recuerda en  2ª Co. 9:8 

Se debe disfrutar de la riqueza como una bendición de Dios, dando con generosidad, pero con la sabiduría que viene de Dios participando activamente en la extensión del reino de Dios.


  • SU RIQUEZA FUE GANADA DE MANERA INJUSTA:

Los ricos opresores no sólo eran culpables de acumular incorrectamente su riqueza, también las habían adquirido de forma incorrecta. En vez de ser generosos con los pobres, como lo ordenan las escrituras, los explotaban. Específicamente, se habían quedado con el jornal de los obreros que habían cosechado sus tierras. 

La frase por engaño no les ha sido pagado sugiere que los ricos opresores se quedaban al menos con una parte del pago de sus obreros, no era simplemente que se le demoraba el pago. Los pobres jornaleros dependían del pago diario para alimentar y abrigar a su familia. 

 

Tan grave era el asunto de no pagar un día de trabajo, que Jeremías pronunció una maldición sobre aquellos que lo hacían Jer. 22:13  ¡waaao que tremendo!

Y Luego Santiago añadió: “Los clamores de dolor de los obreros robados y estafados habían llegado a los oídos de Dios”. La frase Señor de los ejércitos describe a Dios como comandante de los ejércitos del cielo. Él es el que oye el clamor de los pobres estafados y alistará a sus huestes angelicales para actuar en juicio. Les espera un juicio aterrador a los que acumulan injustamente la riqueza que robaron a los pobres. Sus víctimas claman por justicia al juez justo y él no los defraudará. 

Existe un principio de las economías que avanzan con justicia: “el salario del empleado es sagrado y no hay nada peor que beneficiarse de la necesidad de otros”. 


  • SU RIQUEZA FUE GASTADA EN PLACERES:

Usaron su riqueza para sus propios motivos egoístas. La palabra disoluto (satisfaciendo todos sus deseos) tiene la connotación de entregarse uno a la búsqueda del placer o hundirse por completo en libertinaje. 

Los que tienen dinero a menudo cierran los ojos a las necesidades de los demás y de la obra de Dios, viviendo solo para complacer sus deseos egoístas y pecaminosos. Escúcheme esto: ¡sin fe en Cristo, enfrentan ruina y pérdidas eternas!

Santiago acusó a los ricos opresores de haber engordado sus corazones. El deseo por el lujo conduce al vicio, que a su vez guía a los acaparadores injustos a buscar complacer de forma egoísta cada deseo de sus corazones. 

Irónicamente, uno de los hombres más ricos y sabios que haya vivido jamás, ofrece una ilustración de lo inútil de esta actitud Ec. 2:4-11 

Los acaparadores no arrepentidos, egoístas y amadores de placeres, tropiezan ciegamente con su condena, a menos que se arrepientan, sufrirán la condenación al castigo eterno.

La pregunta que quisiera que te respondieras hoy es: ¿mi vida bendice a otros….. o solo me beneficia a mi?


  • SU RIQUEZA FUE ADQUIRIDA DESPIADADAMENTE:

El término justo denota alguien moralmente recto. Santiago dio a entender que las víctimas de los ricos opresores eran inocentes de cualquier delito. 

Habiendo acumulado injustamente el dinero que se roban de los pobres jornaleros, y gastado en sus placeres, fueron más allá y condenaron y dieron muerte al justo. 

A los pobres que no podían pagar las deudas se les echaba en la cárcel o se les obligaba a vender todos sus bienes y a veces a venderse como esclavos. 

Sin ninguna oportunidad de trabajar a fin de pagar sus deudas, a menudo los pobres morían de inanición. Dios le llamó a eso homicidio. El pan es la vida de pobres necesitados, quién los priva de ello es un hombre sanguinario. 

 

Mata al prójimo quien le quita el sustento y derrama sangre quien priva de paga al jornalero.

Atesorar dinero, explotar a los empleados y vivir con desenfreno no pasará inadvertido para Dios.

no les hace resistencia: es decir, abusan de personas indefensas, incapaces de defenderse de sus abusos.

La riqueza puede ser una bendición, un don de Dios que da la oportunidad de hacer el bien. Pero eso puede decirse solamente de los que también son ricos en fe y ricos para con Dios. Si la riqueza ha de ser fuente de bendición y no de condenación, no debe acumularse en vano, ganarse injustamente, gastarse en placeres y adquirirse de forma despiadada. 

La santa palabra de Dios dice en 1a Timoteo. 6:17-19 

El Señor no nos impide disfrutar de lo que él mismo nos permite tener, pero siempre y cuando lo hagamos con sabiduría, sin excesos, sabiendo que hay muchos a nuestro alrededor para apoyar y en especial a nuestra congregación para el avance de la obra de Dios.

Conclusión

Es bueno que tomemos tiempo para reflexionar ¿Dónde está puesto nuestro tesoro? ¿Y qué es hacer tesoros en el cielo?

hacer tesoros en el cielo es hacer cualquier cosa cuyos efectos duran por la eternidad. 

Lo que hiciste la semana pasada, en lo que invertiste tu tiempo, dinero, energía, ¿perdurará para la eternidad? 

Quiero mencionar al menos 3 cosas que significan hacer tesoros en la eternidad: primero Dios, conocer a Dios y atesorar su palabra como la máxima riqueza de nuestras vidas, invertir en cosas que nos lleven a crecer en conocer a Jesús y vivirlo cada día. Segundo la familia: establecer tiempo donde podamos crecer espiritualmente junto a nuestra familia; para Dios la familia tiene un lugar demasiado importante, porque es en la familia donde se forman los hijos y se fortalece la sociedad, por eso el enemigo los ataca tanto. Tercero la comunidad.

 

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Predicaciones por el Pastor César Muñoz Iglesia Familiar de Restauración IFRAN

¡La riqueza también será juzgada!

📖Santiago 5:1-6

🗓03 de Mayo de 2026